Abelardo de la Espriella, el candidato que decía no creer en Dios y terminó llorando frente al Milagroso de Buga


El aspirante presidencial rompió en llanto frente a la imagen del Señor de los Milagros en la Basílica del Señor de los Milagros de Buga. La escena ocurrió durante su visita al Valle del Cauca.

Abelardo de la Espriella entró en silencio a la Basílica de Buga y salió sin pronunciar una sola palabra. En el centro del templo, frente a la imagen del Señor de los Milagros, permaneció varios minutos visiblemente conmovido hasta romper en llanto. El episodio ocurrió el viernes 30 de enero de 2026 y se convirtió en el hecho más recordado de su recorrido por el Valle del Cauca.

El candidato evitó discursos y consignas dentro del santuario, uno de los centros de peregrinación más importantes del país. Su gesto, captado por asistentes, contrastó con la imagen que durante años proyectó: la de un abogado crítico de las expresiones religiosas y defensor de una visión del mundo sustentada en la razón.

Un escenario político adverso

El momento se produjo en una región donde las corrientes progresistas han obtenido respaldo mayoritario en los últimos procesos electorales. Aun así, la visita de De la Espriella logró reunir simpatizantes y curiosos. Para su equipo, la jornada fue positiva; para la opinión pública, la escena en la Basílica terminó eclipsando cualquier balance político.

La elección del santuario no pasó desapercibida. La Basílica del Señor de los Milagros es un espacio cargado de significado religioso y emocional para miles de creyentes que llegan allí por promesas, agradecimientos o búsquedas personales. En ese mismo lugar, el aspirante presidencial optó por el silencio y el recogimiento.

Horas después, explicó que acudió por una razón personal. Dijo que buscaba claridad, fortaleza y templanza, y reconoció que la experiencia lo superó emocionalmente.

Las imágenes circularon con rapidez en redes sociales y desataron reacciones encontradas. Algunos recordaron que, en el pasado, De la Espriella había marcado distancia frente a la religión. Otros señalaron que su discurso cambió tras una tragedia familiar vivida durante la pandemia, una experiencia que —según ha contado— no pudo explicar desde la lógica y que transformó su manera de entender la espiritualidad.

Ese giro personal ahora aparece en escena en plena campaña presidencial, en un país donde la fe sigue teniendo un peso determinante en la vida social y política.

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La escena que quedó

Más allá de interpretaciones, el paso de Abelardo de la Espriella por el Valle del Cauca quedó marcado por una imagen contundente: un candidato que antes se declaraba distante de Dios, llorando en silencio frente a uno de los símbolos religiosos más importantes de Colombia. Una escena que desplazó la política y dejó abierta la discusión sobre convicción, emoción y cálculo electoral.


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