Un Tigre con hambre: la nueva estatua de Falcao que provocó más risas que aplausos en Santa Marta


La estatua instalada en Bahía Concha, pensada como reconocimiento en vida, se viralizó en redes sociales por su escasa semejanza con el ídolo samario.

En Santa Marta, homenajear a Radamel Falcao García parece haberse convertido en una historia repetida. La intención es clara, el afecto también. El resultado, otra vez, no. Un nuevo monumento dedicado al delantero samario terminó generando carcajadas, memes y comentarios mordaces, en lugar del respeto y la admiración que buscaba provocar.

La escena se repite. Años atrás, una escultura de gran tamaño instalada en la ciudad en el sector de Santa Cruz ya había sido blanco de burlas por su falta de parecido con el futbolista. Ahora, una nueva obra, ubicada en Bahía Concha, volvió a poner a Santa Marta en tendencia, pero no por el orgullo de exaltar a uno de sus hijos más ilustres, sino por la controversia estética del homenaje.

La estatua, elaborada en hierro con patinado en óxido de cobre, mide 1.70 metros y pesa cerca de 195 kilogramos. Fue realizada por el escultor Roberto Mictil y donada por Alonso Ramírez, según lo detalla la placa instalada en el pedestal.

El texto anuncia un “homenaje en vida” al futbolista samario, reconocido por sus campañas goleadoras en Europa y su papel como capitán de la Selección Colombia.

Sin embargo, la solemnidad del mensaje contrastó de inmediato con la reacción del público. Apenas se conocieron las imágenes, las redes sociales hicieron lo suyo. “Ya no es Falcao sino Flacao”, escribió un usuario. “Un Tigre con hambre”, comentó otro. Las burlas se multiplicaron y la intención del reconocimiento quedó opacada por la forma de la obra.

El problema no ha sido la voluntad. En Santa Marta, muchos coinciden en que el homenaje nace del cariño genuino hacia un jugador que llevó el nombre de la ciudad a los estadios más importantes del mundo. El cuestionamiento apunta a la ejecución, a la falta de rigor artístico y a la improvisación que termina convirtiendo un acto simbólico en motivo de vergüenza pública.

Mientras en otros países los monumentos a sus ídolos deportivos se convierten en puntos de encuentro y orgullo colectivo, en la capital del Magdalena los homenajes a Falcao parecen condenados a la polémica. El ídolo sigue intacto. Lo que queda en entredicho es la manera en que su propia tierra decide recordarlo.

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Por ahora, la estatua permanece en Bahía Concha, entre turistas curiosos y samarios incrédulos. Un homenaje que buscaba eternizar la grandeza del Tigre y terminó, otra vez, devorado por las risas.


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