
La mataron por sus líos en sus negocios: el trasfondo del brutal crimen de mujer en Barranquilla
Las autoridades profundizan en las disputas por la venta de tierras y el control de rutas de cobradiario como posibles móviles del asesinato de Linda Eximirey Ordóñez Burbano, ejecutada por sicarios frente a su vivienda en el corregimiento de Juan Mina, en Barranquilla.
Días después del asesinato de Linda Eximirey Ordóñez Burbano, las investigaciones se concentran menos en cómo murió y más en por qué fue asesinada. La mujer, de 36 años, fue ejecutada por la espalda mientras lavaba una motocicleta frente a su vivienda en el sector Altos del Río, barrio Pinar del Río, en el corregimiento de Juan Mina. Para los investigadores, el crimen fue la culminación de una serie de conflictos que venían escalando en silencio.
Según fuentes judiciales y testimonios recogidos en la zona, Ordóñez Burbano estaría vinculada a negocios ilegales relacionados con la venta y reventa de terrenos y al manejo de rutas de cobradiario, actividades que se disputan estructuras criminales con fuerte presencia en sectores periféricos de Barranquilla.
El ataque fue directo. Dos hombres en motocicleta llegaron al lugar; el parrillero descendió y disparó en repetidas ocasiones hasta asegurarse de que la víctima quedara sin vida. No hubo forcejeo ni intento de huida. Para las autoridades, esa forma de actuar apunta a una ejecución ordenada.
Tras el atentado, vecinos intentaron auxiliarla y la trasladaron al Paso El Pueblito, pero las heridas eran mortales. Minutos después se confirmó su fallecimiento.
Advertencias previas y tensiones internas
Con el avance de la investigación, han salido a la luz versiones que indican que Linda Eximirey habría recibido advertencias previas para que se apartara de ciertos negocios. “Le dijeron varias veces que se saliera, que estaba cruzando líneas”, relató una fuente del sector bajo condición de anonimato.
Una de las hipótesis que cobra fuerza es que la mujer habría comercializado terrenos sin el aval de presuntos socios, lo que generó tensiones internas y disputas por el control de zonas estratégicas. En ese escenario, su rol no sería marginal: testigos la describen como la persona que “daba la cara” y tomaba decisiones dentro de estas economías ilegales.
“Ella manejaba plata y rutas. No era cualquier persona”, aseguró otro habitante de Pinar del Río, quien reconoce que el crimen generó temor entre quienes conocían el alcance de esos negocios.
En los registros oficiales, Ordóñez Burbano figura con anotaciones judiciales por lesiones personales y una investigación por agresión a servidor público. Era oriunda de Dagua, Valle del Cauca, pero llevaba tiempo asentada en Juan Mina, donde su nombre ya era conocido dentro y fuera del barrio.
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Para los investigadores, estos antecedentes no explican por sí solos el crimen, pero sí ayudan a perfilar un entorno marcado por disputas, amenazas y posibles retaliaciones.
Una ejecución con mensaje
La Policía Metropolitana de Barranquilla y la Fiscalía consideran que el asesinato pudo haber sido un mensaje interno dentro de una estructura criminal que disputa el control de economías ilegales en el Atlántico. La ejecución, a plena vista y frente a su casa, refuerza esa línea investigativa.
Mientras avanzan las pesquisas para identificar a los autores materiales y a los determinadores, en Juan Mina persiste el miedo.
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