
María Fernanda Cabal se cansó de ser ignorada por Uribe y anuncia su renuncia del Centro Democrático
La renuncia de la senadora María Fernanda Cabal al Uribismo no solo sacude al partido político, sino que activa una figura legal inédita en la colectividad: la escisión del partido.
María Fernanda Cabal, una de las figuras más visibles y radicales de la oposición, oficializó su renuncia al Centro Democrático y lanzó una bomba política que amenaza con partir en dos al partido fundado por Álvaro Uribe Vélez.
La senadora no se fue en silencio. Junto a su salida, solicitó activar el mecanismo legal de escisión, una figura que permitiría dividir formalmente la colectividad en dos proyectos políticos con vida propia. En la práctica, el uribismo quedó expuesto a su mayor crisis interna desde su nacimiento.
Cabal, que lideraba las encuestas internas como posible candidata presidencial, decidió romper tras meses de confrontación abierta con la dirección del partido y con el propio Uribe, a quien cuestionó por el método para escoger al candidato único de la derecha. Según la senadora, el proceso carece de garantías y margina a los sectores más duros y doctrinarios del movimiento.
La pelea que venía incubándose
La salida de Cabal no fue un impulso ni una rabieta de última hora. Fue el desenlace de una disputa prolongada, pública y cada vez más áspera. La senadora venía denunciando un “cierre” del partido, acusando a la cúpula de favorecer consensos internos que, a su juicio, diluyen el carácter confrontacional del uribismo frente al Gobierno de Gustavo Petro.
En ese pulso, Cabal se convirtió en la voz más incómoda del Centro Democrático. Cuestionó decisiones, desafió liderazgos y marcó distancia de figuras que hoy apuestan por la unidad a toda costa. El resultado fue una ruptura que ya no admite vuelta atrás.
La escisión: una salida legal con alto costo político
La figura de escisión que plantea Cabal no es menor. Está contemplada en la ley colombiana y permitiría que el sector que se separe conserve personería jurídica, recursos estatales y curules en el Congreso, sin incurrir en doble militancia.
En otras palabras, no se trata de una simple renuncia individual: es la posibilidad real de que nazca un nuevo partido desde las entrañas del uribismo, con representación parlamentaria y estructura propia.
Para Cabal, esta alternativa es la única vía para preservar lo que denomina el “uribismo sin concesiones”, una corriente que rechaza acuerdos internos y que busca una candidatura presidencial sin filtros ni negociaciones.
Un partido al borde de la fractura
La decisión deja al Centro Democrático frente a uno de los momentos más delicados de su historia. Mientras sectores liderados por figuras como Paloma Valencia insisten en mantener la unidad y cerrar filas de cara a 2026, la solicitud de escisión obliga a la colectividad a tomar una decisión de fondo: permitir una ruptura ordenada o enfrentar una fragmentación caótica que debilite su peso electoral.
Lo cierto es que la salida de María Fernanda Cabal rompe el equilibrio interno del partido y deja al uribismo sin una de sus voces más beligerantes. También abre un nuevo escenario en la derecha colombiana, donde la disputa ya no será solo contra el petrismo, sino al interior de sus propias filas.
La carrera presidencial de 2026 arrancó con una herida abierta. Y en el Centro Democrático, nada volvió a ser igual.
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