
Quién era el hombre que mataron a tiros en restaurante de lujo en Cali: el perfil del “narco invisible” que pagó con su vida millonaria deuda de droga
Un almuerzo familiar en uno de los restaurantes más exclusivos de Cali terminó en una ejecución a sangre fría. La víctima no era un ciudadano cualquiera: estaba siendo buscado por una deuda millonaria del narcotráfico internacional. La orden no era matarlo, era llevárselo. La resistencia cambió el final.
Han pasado varios días y el nombre de Steven Valencia sigue siendo tema de conversación en Cali y en distintos puntos del país. No solo por la forma en la que fue asesinado —a tiros, dentro de un restaurante exclusivo y frente a sus familiares— sino por lo que la investigación empezó a revelar después.
Las imágenes de seguridad, conocidas en las últimas horas, terminaron de confirmar que no fue un ataque improvisado. Steven estaba siendo rastreado. Y ese sábado 24 de enero lo encontraron.
El hombre que vivía en silencio, pero con poder
Steven Valencia no figuraba en listas públicas ni era un rostro visible del bajo mundo. No aparecía en expedientes mediáticos ni en carteles conocidos. Por eso, hoy las autoridades lo describen como un “narco invisible”, un hombre que operaba sin ruido, pero con recursos suficientes para moverse en círculos de lujo y extrema seguridad.
Usaba camionetas blindadas, frecuentaba lugares exclusivos y sabía que su vida corría peligro. Por eso estaba armado. Por eso, cuando el primer hombre se le acercó en el restaurante, no se sorprendió. Habló con él. Midió la situación. Sabía que ese encuentro no era casual.
La conversación que lo delató
El video muestra que todo comenzó con una charla aparentemente normal. Sin gritos. Sin amenazas visibles. El sujeto se retiró, pero minutos después regresó acompañado por varios hombres.
Para los investigadores, ese segundo ingreso confirmó que Steven ya estaba ubicado. La orden no era asesinarlo en el restaurante, sino sacarlo del lugar y llevárselo. Pero Steven se negó. Se resistió. Sabía perfectamente lo que significaba salir con ellos.
El dinero que lo condenó
La investigación apunta a una deuda superior al millón de dólares, producto de un cargamento de droga perdido en Europa. Un negocio fallido que lo dejó marcado.
El dinero pertenecería a un poderoso financiador del narcotráfico conocido como alias “El Zarco”, quien habría ordenado ubicarlo y hacerlo responder. Para ejecutar la orden se habría contratado a una oficina de cobro, estructuras criminales especializadas en secuestros, extorsiones y ajustes de cuentas.
La resistencia y la ejecución
Cuando los hombres intentaron someterlo, el restaurante se convirtió en un escenario de pánico. Empujones, forcejeos y gritos rompieron la calma. Steven al ver peligro mantuvo su arma empuñada. Intentó defenderse. Intentó evitar que se lo llevaran. Ese intento selló su destino.
Los atacantes desenfundaron sus armas y dispararon. Steven Valencia cayó muerto en el mismo lugar donde minutos antes almorzaba con su familia. Sus parientes se escondieron dentro del restaurante para salvar sus vidas. Los demás comensales huyeron o se refugiaron como pudieron.
Cuatro capturas y un prontuario criminal alarmante
La reacción policial fue inmediata. Minutos después del ataque, unidades de la Policía Metropolitana lograron la captura de cuatro de los cinco hombres que participaron en el homicidio.
Lo que vino después estremeció aún más el caso: los capturados registran más de 11 antecedentes judiciales, algunos de ellos por delitos de alto impacto como homicidio, porte ilegal de armas, tráfico de estupefacientes, concierto para delinquir, extorsión y secuestro.
Para los investigadores, no se trataba de sicarios improvisados, sino de hombres curtidos en la violencia, con experiencia en operaciones criminales complejas y vinculados a estructuras delictivas que operan en el Valle del Cauca.
Pistoleros al servicio de una estructura mayor
Las autoridades sostienen que los capturados serían presuntos lugartenientes de organizaciones criminales asociadas a cabecillas conocidos como “El Lobo”, “Valentina”, alias “Fresa Negro” y “Químico”, nombres ampliamente conocidos en el mundo criminal de la región.
Sus antecedentes refuerzan la hipótesis de que la misión no fue improvisada: hubo seguimiento, inteligencia previa y una orden clara que terminó desbordándose dentro del restaurante.
Un crimen que destapó una doble vida
El asesinato de Steven Valencia dejó al descubierto una vida construida entre el lujo y el silencio, sostenida por negocios ilegales que terminaron pasándole factura.

Murió a plena luz del día, en un restaurante exclusivo, frente a su familia y rodeado de personas inocentes. Un crimen que no solo estremeció a Cali, sino que sigue generando conversación en todo el país por la forma en que el narcotráfico impone sus cuentas, incluso en los lugares donde nadie espera la violencia.
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