Sicario le disparó sin piedad: asesinan a patrullero mientras sostenía en brazos a su bebé dentro de casa


El policía fue ultimado a tiros dentro de su vivienda, en zona rural de Jamundí, Valle del Cauca. El sicario disparó aun cuando el uniformado sostenía a su hijo de apenas 10 meses. El bebé quedó gravemente herido.

Le dispararon sabiendo que tenía a su hijo en brazos. No fue un error. No fue una bala perdida. El sicario apretó el gatillo sin importarle nada diferente a matar.

El patrullero Carlos Andrés Pineda Castro estaba en su casa, fuera de servicio, compartiendo con su bebé, cuando un hombre armado llegó hasta la vivienda y abrió fuego sin mediar palabra. El policía cayó muerto en el lugar. Su hijo, de apenas diez meses, quedó herido de gravedad.

Una escena que dejó sin palabras al barrio
El ataque ocurrió en el corregimiento de Robles, zona rural de Jamundí. Los disparos rompieron la calma del sector y dejaron una escena que los vecinos todavía no logran asimilar.

Dentro de la casa quedó el cuerpo del uniformado. Cerca, su hijo herido. Nadie estaba preparado para ver algo así. El sicario huyó sin encontrar resistencia.

Un policía fuera de servicio y sin defensa
Pineda Castro estaba adscrito a la Estación Decepaz de Cali. Al momento del ataque no portaba su arma de dotación ni cumplía labores oficiales. No había operativo, ni persecución, ni procedimiento alguno.

Estaba en su rol más humano: el de padre.
Ese detalle agrava el crimen y refuerza el impacto que ha causado en la comunidad y dentro de la institución policial.

El bebé lucha por sobrevivir

El menor fue trasladado de urgencia a un centro asistencial, donde permanece bajo pronóstico reservado. Su estado de salud es delicado, confirmaron fuentes cercanas al caso.

Familiares y allegados esperan un parte médico favorable mientras Jamundí se aferra a la esperanza de que el niño logre sobrevivir a una violencia que no tuvo ningún límite.

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La Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación adelantan las investigaciones para esclarecer los móviles del crimen, identificar al responsable y establecer si el ataque estaría relacionado con la labor policial de la víctima.

Carlos Andrés Pineda Castro murió en su casa, fuera de servicio y con su hijo en brazos. Un sicario decidió que esa escena no era suficiente para detenerse.
Jamundí quedó marcada por un crimen que resume la peor cara de la violencia: la que no distingue entre un policía, un padre o un bebé indefenso.


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