
Magdalena elige Cámara: cinco curules, once aspirantes fuertes y una elección sin favoritos claros
Expertos advierten que, a diferencia de otros periodos, ninguna fuerza política tiene curules blindadas. Al menos once candidatos pelean cinco escaños en una elección dominada por maquinaria y cálculo electoral.
Este 8 de marzo el Magdalena irá a las urnas para definir sus cinco curules en la Cámara de Representantes, en una de las contiendas más cerradas e impredecibles de los últimos años. A diferencia de elecciones pasadas, donde cuatro nombres parecían fijos y uno se disputaba, hoy el tablero está completamente abierto: al menos once candidatos tienen opciones reales y ninguno puede cantar victoria antes del escrutinio final.
Así lo coinciden dos politólogos consultados por este medio, quienes advierten que el resultado no dependerá del voto de opinión, sino del engranaje clásico de la política regional: maquinaria, estructuras territoriales, alianzas y acuerdos por debajo de la mesa.
“En Magdalena no gana el que mejor discurso tenga, gana el que mejor conecte estructuras. Y esta vez esas estructuras están fragmentadas”, explica Carlos Mario Buelvas, politólogo y analista electoral del Caribe colombiano.
Una elección sin seguros
El principal rasgo de estas legislativas es la incertidumbre. Incluso figuras que históricamente han llegado al Congreso con amplias votaciones hoy enfrentan un escenario más complejo.
“Por primera vez en varios periodos no hay curules blindadas. Todos están compitiendo, incluso quienes antes entraban sin despeinarse”, señala Laura Mendoza, politóloga y docente universitaria especializada en sistemas electorales.
La dispersión de fuerzas, las rupturas internas y la aparición de nuevos actores han roto la lógica tradicional de “listas dominantes”.
El Liberalismo: fuerte, pero dividido
Sobre el papel, la lista del Partido Liberal es la más robusta. Es la única que, según los expertos, tiene más seguro la alternativa de meter dos representantes, siempre que sus tensiones internas no le pasen factura.
La figura central sigue siendo Kelyn Johana González Duarte, quien en las pasadas elecciones logró 57.616 votos. Su fortaleza, coinciden los analistas, está ligada a la estructura política de su esposo, Rodrigo Roncallo Fandiño, con influencia histórica en municipios como Tenerife, su fortín tradicional, y presencia en Plato y varios municipios del norte y centro del Magdalena como Chivolo, Nueva Granada, Ariguaní y Remolino.
Sin embargo, esta vez el panorama no es tan cómodo.
“Kelyn sigue siendo fuerte, pero ya no es intocable. Comparte lista con actores que le disputan base y estructura”, advierte Buelvas.
Uno de ellos es Pablo Acuña, joven liberal que contaría con respaldo indirecto del exgobernador Carlos Caicedo, quien estaría moviendo parte de su maquinaria para impedir que Ingrid Aguirre, hoy liberal pero con raíces en Fuerza Ciudadana, repita curul.

Aguirre, lejos de un perfil bajo, ha activado redes, conoce las bases del caicedismo y busca capitalizar su experiencia, ahora distanciada de su antiguo grupo político que la llevó a la cima.

En esa misma lista aparece Jorge “Checho” Serrano, exalcalde de El Retén, sin un gran caudal propio, pero con capacidad de sumar votos clave para que el liberalismo alcance el umbral que le permita dos curules.
Centro Democrático: la apuesta doble
El Centro Democrático también sueña con dos curules, aunque el camino es estrecho. Su carta fuerte es Chadan Rosado, respaldado por el pinedismo, hoy con control de la Alcaldía de Santa Marta, lo que le garantiza un caudal importante en la capital.

“Si Rosado se dispara en votos, puede arrastrar a un segundo nombre. Ahí está la verdadera pelea”, explica Mendoza.
Esa segunda credencial se disputa entre María Claudia Pacheco Aarón, hija de la exdiputada Claudia Patricia Aarón, e Isis Navarro, una candidata sin gran maquinaria, pero con trabajo territorial constante y buena recordación con sus puestos públicos. Es una gran candidata, para quienes conocen su gestión.

Según los cálculos, entre ambas podrían superar los 20 mil votos, y quien logre un poco más, sumado al resto de la lista, se quedaría con el segundo escaño.
Pacto Histórico: el voto petrista como capital
En el Pacto Histórico emerge con fuerza José Felipe Hernández, quien ha logrado consolidar un equipo joven y un discurso alineado con el gobierno de Gustavo Petro.
Su estrategia es clara: convertir la elección en un respaldo político al proyecto petrista, aprovechando que Magdalena es un departamento mayoritariamente afín a la izquierda.
“Si logra concentrar el voto petrista, Hernández tiene curul asegurada. El reto es que ese voto no se disperse”, apunta Buelvas.

Fuerza Ciudadana: la herencia en disputa
Otro nombre en el radar es Jorge Agudelo Apreza, hoy en la coalición Fuerza Ciudadana – Partido Comunes. Agudelo ya probó su capacidad electoral cuando fue candidato a la Alcaldía de Santa Marta y logró una votación significativa en tiempo récord.
Cuenta con el respaldo público de Carlos Caicedo, quien lo presentó como su candidato a la Cámara. No obstante, persisten dudas sobre si el caicedismo jugará a una sola carta o dividirá esfuerzos con Pablo Acuña.
“Caicedo es el gran elector silencioso. Su juego no es frontal, es estratégico”, señala Mendoza.

Otras fuerzas en la pelea
La exdiputada Elizabeth Molina Campo, cabeza visible de la Coalición Demócrata Amplia por la Paz, cuenta con el respaldo de la casa Pulgar, recursos y estructura, pero enfrenta el peso de nombres débiles detrás de ella.
En el Partido Conservador, Franklin Lozano intenta regresar al Congreso pese a su desgastada imagen y una fallida aspiración a la Gobernación. Aunque muchos lo dan por “quemado”, aún conserva estructuras en la región centro y ribereña del Magdalena.

Otro de los llamados ‘quemados’, que aspira a repetir curul en la Cámara es Hernando Guida de la Coalición Suma, quien ya no tiene la misma fuerza electoral de años atrás y para muchos, aunque sigue siendo un nombre en el radar por su apoyo de la casa de los Diazgranados, esta vez no le alcanzaría.

Un cierre abierto
Cinco curules, demasiados aspirantes con opciones reales y un electorado marcado por la disciplina de las maquinarias. Así llega el Magdalena a una elección legislativa sin dueños claros y con el poder fragmentado.
“Esta no es una elección de discursos ni de redes sociales. Es una elección de suma fina, de votos contados mesa a mesa”, concluye Buelvas.
El 8 de marzo no solo se eligen representantes. Se redefine el mapa del poder político en el Magdalena.
PAUTE
AQUÍ
420 px x 450 px
INFO AQUÍ
