
Creyó ver a su esposa con amante y desató minutos de terror al golpear vehículo donde iba una madre con su hija
Un ataque de celos terminó en una persecución, golpes violentos contra un carro y una escena de pánico que quedó grabada en video. El agresor solo entendió su error cuando las mujeres bajaron el vidrio frente a un control policial.
El miedo se apoderó del interior de un carro detenido en plena vía. Una madre y su hija permanecían encerradas, paralizadas, mientras afuera un hombre caminaba con furia alrededor del vehículo y golpeaba el vidrio del conductor con violencia. Gritaba, reclamaba, amenazaba. Ellas no entendían nada. Solo sabían que algo grave estaba ocurriendo.
Minutos antes, el mismo hombre las había comenzado a seguir en una motocicleta. Fueron varias cuadras de persecución constante, silenciosa y angustiante. La madre intentó mantener la calma, pero la presencia insistente del motociclista detrás del carro encendió todas las alarmas. No hubo discusión previa ni contacto alguno. Simplemente, alguien las estaba siguiendo.
Cuando el vehículo se detuvo, la situación estalló. El hombre se bajó de la moto y, dominado por la ira, empezó a golpear el vidrio con tal fuerza que por momentos pareció a punto de romperlo. Desde adentro, madre e hija gritaban aterrorizadas. No bajaron el vidrio. No abrieron la puerta. Se aferraron al carro como única barrera entre ellas y un desconocido fuera de control.
Durante esos segundos, el miedo fue absoluto. Pensaron que se trataba de un atraco, de un intento de robo o de algo peor. La agresividad del hombre no tenía explicación. Cada golpe aumentaba la sensación de que la escena podía terminar de la peor manera.
El encierro se volvió asfixiante. El hombre rodeaba el vehículo, insistía, golpeaba una y otra vez. Su convicción de que las personas dentro se escondían solo alimentaba su rabia. Las mujeres, temblando, no encontraban respuestas. Nada justificaba lo que estaban viviendo.
La tensión comenzó a cambiar cuando el carro quedó frente a un punto de control policial. Esa cercanía les dio un mínimo alivio. Con el cuerpo aún temblando y la voz entrecortada, decidieron bajar el vidrio. Fue entonces cuando el miedo acumulado se convirtió en reclamo.“¿Qué le pasa? ¿Por qué nos sigue?”, gritaron entre lágrimas, señalándolo de inmediato ante el uniformado presente. Relataron cómo fueron perseguidas, acorraladas y sometidas a minutos de terror mientras el hombre golpeaba el vehículo con la aparente intención de romper el vidrio.
El desenlace fue tan inesperado como perturbador. Al escucharlas y mirarlas de frente, el agresor quedó en silencio. No las conocía. No eran quienes buscaba. La furia se transformó en confusión en cuestión de segundos. Visiblemente impactado, comenzó a repetir: “Discúlpenme, discúlpenme”, intentando explicar que creyó ver dentro del vehículo a su esposa acompañada de otro hombre.
La explicación no borró el pánico vivido. Madre e hija seguían afectadas por el shock, mientras narraban a las autoridades cómo una confusión ajena a sus vidas las puso en una situación límite, con un riesgo real de que todo terminara en tragedia.El video del momento se viralizó rápidamente en redes sociales.
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