Su papá lo buscó para pasar tiempo juntos y lo mató: el niño de 9 años usado como venganza contra su madre


El menor fue reportado como desaparecido tras salir con su padre en el sur de Bogotá. Días después, su cuerpo apareció con heridas de bala en una zona boscosa del centro de la ciudad, junto al cadáver del hombre que debía cuidarlo. La familia asegura que el crimen fue un acto de venganza contra la madre del menor.

Su propio padre se lo llevó y lo asesinó. Así terminó la vida de Adrián Mathías Pinzón Calvo, un niño de 9 años que salió de su casa para pasar tiempo con su papá y nunca regresó. Fue reportado como desaparecido y días después apareció muerto, baleado, en una zona boscosa del centro de Bogotá. A pocos metros estaba el cuerpo de Marco Antonio Pinzón, el hombre que debía protegerlo.

El sábado 17 de enero, sobre las 5:30 de la tarde, Adrián salió del barrio Lucero Bajo, en la localidad de Ciudad Bolívar. No hubo forcejeos ni alarmas. Era una salida normal. El padre bloqueó los teléfonos, apagó el celular del niño y desapareció.

Bloqueó todas las llamadas. Nos dejó incomunicados”, relató Daniela Calvo, tía del menor. Desde ese momento comenzó una búsqueda desesperada.

Una salida que escondía una intención criminal

Marco Antonio Pinzón dijo que quería compartir con su hijo, recuperar tiempo, fortalecer el vínculo. Para la familia, no había motivos para desconfiar. Hoy, esa versión se derrumba frente a los hechos.

Con el paso de las horas, el silencio se volvió angustia. La madre del niño, residente en Estados Unidos, recibió una llamada que confirmó los peores temores. Según la familia, el hombre lanzó amenazas directas. El mensaje fue claro: quería hacerla sufrir.
Adrián fue convertido en un instrumento de venganza. No murió por accidente ni en medio de una discusión. Fue usado para castigar a su madre.

Alertas que nadie logró detener

El crimen no ocurrió de la nada. Detrás había una ruptura conflictiva, amenazas previas y un historial preocupante. Marco Antonio Pinzón tenía antecedentes de problemas de salud mental y había estado internado en una clínica especializada.

La familia materna había denunciado comportamientos agresivos y mensajes intimidantes. Incluso días antes de la desaparición, el hombre repetía una frase que hoy pesa como una advertencia ignorada:

“Quiero recuperar el tiempo con mi hijo porque siento que ya se olvidó de mí”.

Días de búsqueda y miedo

Durante varios días, la familia denunció, buscó y pidió ayuda. Bogotá siguió el caso mientras el nombre de Adrián circulaba en redes sociales y comunicados oficiales. Cada hora sin noticias profundizaba el miedo.
Hasta que llegó la confirmación más cruel.

El jueves 22 de enero, en una zona boscosa del barrio Los Laches, en la localidad de Santa Fe, cerca de una iglesia, las autoridades encontraron el cuerpo sin vida del niño. Tenía heridas de bala. A su lado estaba el cuerpo de su padre.

La escena estremeció incluso a los investigadores. Allí terminó una búsqueda marcada por la angustia y comenzó el duelo de una familia destrozada.

Adrián tenía 9 años. No entendía de conflictos, rupturas ni venganzas. Murió por una violencia que no le pertenecía. Fue asesinado por quien debía cuidarlo.

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El CTI de la Fiscalía abrió una noticia criminal para establecer con precisión cómo ocurrieron los hechos.


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