
Abelardo de la Espriella dice que si gana la presidencia ni la mano le dará a Gustavo Petro
El candidato presidencial de derecha dijo que si llega a la Casa de Nariño no habrá saludo, diálogo ni relación institucional con el actual mandatario.
Abelardo de la Espriella en un video que comenzó a circular en las últimas horas afirmó que, si gana las elecciones, no tendrá ningún tipo de trato con el presidente Gustavo Petro. Ni siquiera un saludo.
“Nunca me he dado la mano con ese señor, ni me la voy a dar”, dijo sin rodeos.
La declaración fue hecha durante una entrevista reciente, donde el candidato presidencial no solo rechazó cualquier gesto de cortesía, sino que anunció una distancia total con el jefe de Estado. Según sus palabras, no habrá diálogo, reuniones ni transición institucional.
“Quiero que lo sepan: cuando, con la ayuda de Dios y el apoyo de todos mis compatriotas, ganemos la Presidencia de la República, no pienso sentarme con él absolutamente nada, no hablar de nada ni recibir nada de ese señor”, afirmó.
El mensaje fue claro: su eventual gobierno marcaría un quiebre radical con el actual. La negativa al saludo no es un asunto personal aislado, sino una señal del tono que pretende imponer frente al petrismo y a todo lo que representa el proyecto político del presidente.
Una confrontación que viene de tiempo atrás
El choque entre De la Espriella y Petro no es nuevo. Durante años, el hoy candidato ha sido uno de los críticos más duros del mandatario, con señalamientos constantes y una postura abiertamente opuesta a sus políticas. Desde el entorno presidencial también han surgido respuestas y cuestionamientos, alimentando una relación marcada por los desacuerdos y el enfrentamiento público.
Para De la Espriella, Petro encarna un modelo de país que rechaza de fondo. Por eso, asegura que no se siente obligado a respetar los códigos tradicionales de la política ni las formas de cordialidad institucional.
“No hago parte de la política tradicional”, sostuvo, justificando su decisión de romper incluso con los gestos mínimos que suelen acompañar los cambios de gobierno.
Sin ceremonia y con mensaje a las Fuerzas Armadas
El candidato fue más allá. Anticipó que, de llegar a la Presidencia, tampoco participaría en los rituales habituales del poder. Anunció que no se posesionaría en una ceremonia convencional y que elegiría una guarnición militar como escenario de su juramento.
El gesto, según explicó, sería una señal de respaldo a las Fuerzas Armadas y, al mismo tiempo, un distanciamiento explícito del protocolo político que ha marcado los cambios de mando en Colombia.
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