
El fuego terminó de arrebatarles todo: familia desplazada quedó en la calle tras incendio que arrasó con su casa en Villa Betel
Desplazados por la violencia en la Zona Bananera y marcados por una tragedia reciente, una familia de ocho personas lo perdió todo en un incendio que arrasó su casa de madera en el sur de Santa Marta. Hoy enfrentan la incertidumbre absoluta.
La historia de esta familia en el sector de Villa Betel no comenzó con el incendio. Viene de más atrás, marcada por el miedo, el desplazamiento y la necesidad. Hace más de 20 años salieron de Tucurinca, en la Zona Bananera, huyendo de la violencia que los obligó a abandonar su tierra.
Llegaron al sur de Santa Marta buscando refugio, levantaron con esfuerzo una casa de madera y sobrevivieron durante años en medio de la precariedad.
Pero el destino volvió a golpearlos con fuerza.
Hace apenas 4 meses, uno de sus familiares murió atropellado cuando intentaba ganarse unos pesos despejando una vía tras la caída de un árbol. Un vehículo que circulaba a alta velocidad lo embistió sin darle oportunidad de reaccionar. El duelo aún estaba fresco cuando una nueva tragedia los dejó sin nada.
Un desayuno que terminó en tragedia
El incendio se desató en cuestión de segundos. Eran las primeras horas del día y la familia preparaba el desayuno en un fogón improvisado. Una chispa alcanzó un colchón y, en cuestión de minutos, el fuego se propagó sin control.
La vivienda, construida completamente en madera, ardió como pólvora. Colchones, ropa, una nevera y todos los enseres fueron consumidos por las llamas.
En Villa Betel no hay agua constante. Los vecinos intentaron ayudar, pero fue imposible. Solo pudieron mirar cómo el fuego avanzaba mientras esperaban la llegada de los bomberos. Cuando las unidades finalmente controlaron la emergencia, ya no quedaba nada que salvar.

“No sé para dónde coger con mis hijos”
María José Rosales Padilla observaba en silencio lo que quedó de su casa: cenizas, tablas carbonizadas y recuerdos convertidos en humo. Con lágrimas en los ojos, intenta asimilar que perdió todo.
En esa vivienda vivían ocho personas: cinco niños y tres adultos. Hoy quedaron únicamente con la ropa que llevaban puesta.
“Todo se quemó. No me quedó nada. Lo que más me duele es no saber para dónde coger con mis hijos”, dijo la mujer, con la voz quebrada, mientras miraba el lugar que durante años fue su único refugio.
El incendio no solo acabó con una casa. Arrasó con la poca estabilidad que habían logrado construir tras años de desplazamiento, pobreza y pérdidas.
Otra tragedia más para una familia olvidada
Este nuevo episodio revive el dolor que la familia aún no supera. Primero la violencia los expulsó de su tierra. Luego la muerte los golpeó de forma brutal. Ahora, el fuego los dejó literalmente en la calle.
Sin techo, sin pertenencias y sin recursos, la familia hace un llamado urgente a la solidaridad. Necesitan ayuda para empezar de nuevo, para que sus hijos no duerman a la intemperie y para reconstruir lo poco que les queda: la esperanza.
Quienes deseen brindar apoyo pueden comunicarse al 314 781 2101.
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