Isis Navarro reta a la política tradicional y sale a disputar una curul de la Cámara desde las calles


La exsecretaria de Desarrollo y exgerente de Essmar recorre barrios y municipios del Magdalena en una campaña austera, cara a cara y con un discurso que confronta la política tradicional y apuesta por recuperar la confianza ciudadana.

Isis Navarro regresó a donde empezó a construir su nombre público: las calles, los barrios y las casas donde la política no llega en campaña, pero sí reclama soluciones todo el año. Quienes la recuerdan gestionando ayudas en plena pandemia, o entrando por primera vez a comunidades históricamente olvidadas cuando asumió la gerencia de la Empresa de Servicios Públicos, Essmar, hoy la vuelven a ver caminando sin escoltas ni tarimas, con un objetivo distinto pero el mismo discurso: trabajar por el Magdalena, ahora desde el Congreso de la República.

No es una apuesta fácil. La contienda por la Cámara de Representantes es dura, costosa y dominada por maquinarias. Sin embargo, Navarro decidió asumirla desde otro lugar: el contacto directo, la escucha y compromisos que —según insiste— sí se pueden cumplir.

Su estrategia no pasa por promesas grandilocuentes, sino por explicar qué se puede gestionar, cómo y con qué respaldo institucional.

Del escritorio a la calle

Durante su paso por la Secretaría de Desarrollo Distrital y luego por Essmar, Isis Navarro ganó reconocimiento por su enfoque social y su presencia en territorio. En momentos críticos, como la pandemia y la crisis del agua, su nombre se hizo visible en comunidades donde históricamente solo llegaban funcionarios en tiempos de emergencia.

Hoy ese capital político es el que pone a prueba. Con recursos limitados, pero con una agenda intensa, recorre barrios como San Fernando y El Pando en Santa Marta, y municipios como Fundación de donde es oriunda, tocando puerta a puerta, escuchando reclamos y explicando su propuesta sin intermediarios.

En cada conversación, el mensaje se repite sin rodeos: la política tradicional ha fallado, la compra de votos sigue dañando la democracia y las promesas imposibles solo profundizan la desconfianza ciudadana.

Rechazo abierto a las viejas prácticas

Isis Navarro no esquiva el debate. En sus encuentros con la comunidad cuestiona de frente las prácticas que han marcado históricamente las campañas en el Magdalena: el clientelismo, el engaño y el uso de la necesidad como herramienta electoral.

Hay que cambiar la forma de hacer política”, repite ante vecinos que, entre la esperanza y el escepticismo, escuchan a una candidata que no llega con mercados ni discursos inflados, sino con una narrativa basada en gestión, experiencia y límites claros.

Ese discurso, lejos de ser cómodo, genera reacciones. Hay abrazos, pero también preguntas duras. Y es ahí donde, según quienes la acompañan, su mensaje conecta: hablar con franqueza en un escenario acostumbrado a la exageración.

Una campaña que apuesta al territorio

El equipo de Isis Navarro ya avanza también en municipios del departamento, fortaleciendo una red de trabajo territorial que busca llevar al Congreso las principales preocupaciones recogidas casa a casa: servicios públicos, empleo, acceso al agua, desarrollo social y presencia real del Estado.

Su apuesta es clara: llegar al Legislativo no como una figura distante, sino como una voz construida desde el territorio, con conocimiento técnico y sensibilidad social.

La campaña continuará recorriendo Santa Marta y el Magdalena en los próximos días. La meta es consolidar un proyecto político distinto, cercano y sin intermediarios, que rompa con la lógica tradicional de las campañas.

Este 8 de marzo, los magdalenenses podrán respaldar esa propuesta marcando el número 105 del partido Centro Democrático para la Cámara de Representantes.

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En una región cansada de discursos repetidos, Isis Navarro apuesta a que la memoria del trabajo hecho y la política de frente pesen más que las viejas maquinarias. La calle, otra vez, es su escenario.


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