Profesora murió arrollada por una tractomula en la Troncal del Caribe: agonizó en brazos de su esposo


La docente de inglés de 29 años, perdió la vida tras caer de una motocicleta y ser embestida por un vehículo de carga pesada en la Troncal del Caribe, en Santa Marta. El accidente ocurrió al mediodía, en una zona de alto flujo vehicular. Su muerte dejó a una familia destruida y volvió a encender las alarmas sobre la siniestralidad vial en este corredor.

La vida de Lisbeth Paola Montenegro Palacio terminó de la manera más violenta y dolorosa al mediodía de este martes, en plena Troncal del Caribe, una de las vías más transitadas de Santa Marta. Tenía 29 años, era profesora de inglés, esposa y madre. En cuestión de segundos, un trayecto cotidiano se convirtió en una escena de muerte que quedó marcada para siempre en la memoria de su familia en especial su esposo que la acompañaba en la moto al momento de accidente.

Lisbeth iba de parrillera cuando a la altura de la entrada del barrio Garagoa, sector que conecta con el barrio 11 de Noviembre, el vehículo perdió estabilidad. Testigos señalaron que la presencia de arena suelta sobre la calzada habría provocado que la motocicleta se deslizara, haciendo que ambos ocupantes cayeran al asfalto.

En ese instante, una tractomula que transitaba por la vía no logró esquivarlos. Lisbeth fue arrollada de manera brutal. El impacto no le causó la muerte de forma inmediata. Quedó gravemente herida sobre la carretera, mientras su esposo, desesperado, la abrazaba y le repetía entre lágrimas:

“Mi amor, despierta… Padre amado, no puede ser”. Ella no respondía.

Su estado era crítico y cada segundo era determinante.

Personas que presenciaron el hecho alertaron a los organismos de emergencia. La joven aún respiraba cuando recibió los primeros auxilios y fue trasladada de urgencia a la clínica Bahía. Sin embargo, el esfuerzo fue insuficiente. Minutos después de su ingreso, el personal médico confirmó su fallecimiento debido a las graves lesiones internas provocadas por el accidente.

En las afueras del centro asistencial, el dolor se apoderó de la escena. Familiares rompieron en llanto al recibir la noticia. La espera terminó en silencio, incredulidad y gritos de angustia. Para su esposo, la imagen de Lisbeth agonizando entre sus brazos se convirtió en un recuerdo imposible de borrar.

La tragedia ocurrió en plena hora de almuerzo, cuando la ciudad registra uno de sus picos más altos de movilidad: motociclistas cruzando sin pausa, trabajadores saliendo de sus labores y vehículos de carga compartiendo una vía que, una vez más, se mostró peligrosa y sin margen para el error.

Lisbeth Paola Montenegro Palacio no fue solo una víctima más de las estadísticas viales. Era una joven docente, reconocida por su vocación y compromiso con la educación, querida por sus estudiantes y su entorno cercano. Su muerte dejó una familia rota.

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Las autoridades adelantan las investigaciones para establecer responsabilidades y confirmar las circunstancias exactas del siniestro, mientras Santa Marta suma otro nombre a la lista de muertes que, en segundos, apagan proyectos de vida y dejan heridas que no cierran.


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