Triste desenlace: murió joven estudiante tras cuatro días en UCI por accidente en Buritaca


El estudiante de Ingeniería Civil de 25 años, falleció luego de permanecer cuatro días en la Unidad de Cuidados Intensivos tras sufrir un grave accidente en motocicleta en el sector de Buritaca, zona rural de Santa Marta. El joven cursaba noveno semestre y se sostenía trabajando en obra para pagar sus estudios.

La madrugada del lunes 12 de enero marcó el final del proyecto de vida de Rafael Santos Rivera Orozco. Tenía 25 años, era oriundo de Fundación, Magdalena, y estaba a punto de culminar su carrera profesional. Un accidente de tránsito en el sector de las cabañas de Buritaca lo dejó con un trauma craneoencefálico severo que, pese a los esfuerzos médicos, terminó cobrándole la vida cuatro días después.

Rafael cursaba noveno semestre de Ingeniería Civil en la Universidad Cooperativa de Colombia (UCC). Para sostenerse, trabajaba como ayudante de albañilería, combinando jornadas de estudio con labores en obra, con el único objetivo de cumplir su meta académica.

El accidente

Según los reportes preliminares, el joven se movilizaba en motocicleta hacia la vivienda de un familiar cuando perdió el control del vehículo y cayó violentamente sobre la calzada. El impacto le provocó graves lesiones en la cabeza. Aunque su estado fue crítico desde el primer momento, su cuerpo resistió.

Rafael fue auxiliado y trasladado de urgencia a una interclínica de la zona. Debido a la complejidad de las heridas, fue remitido posteriormente a la clínica Bahía, donde ingresó a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) con pronóstico reservado.

Cuatro días de lucha

Durante cuatro días, el joven permaneció conectado a equipos médicos, bajo estricta vigilancia. Familiares y amigos aguardaban noticias alentadoras mientras el diagnóstico se tornaba cada vez más complejo. El daño neurológico avanzó sin reversa.

En la mañana del viernes 16 de enero, el cuerpo médico confirmó la peor noticia: Rafael Santos Rivera Orozco falleció como consecuencia de un trauma craneoencefálico severo. Las lesiones fueron irreversibles.

Un proyecto truncado

Quienes lo conocieron coinciden en que Rafael asumió responsabilidades desde muy joven. No esperaba facilidades ni atajos. Estudiaba, trabajaba y planificaba su futuro con disciplina. Estaba a pocos pasos de graduarse, de convertir en título años de esfuerzo, sacrificio y constancia.

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Su muerte deja un vacío entre sus compañeros de universidad, su familia y quienes compartieron con él jornadas de estudio y trabajo. Un accidente de tránsito terminó con los sueños de un joven que avanzaba, paso a paso, hacia una vida profesional que no alcanzó a comenzar.


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