Papá de Miguel Quintero fue atropellado, abandonado en la vía y murió 23 días después; denuncian fallas en la atención


El comerciante reconocido de El Rodadero, murió tras permanecer 23 días en UCI luego de ser arrollado por una motocicleta cuyo conductor huyó sin auxiliarlo. Su familia denuncia demoras en la remisión, posibles fallas en la atención y pide que se investigue tanto al responsable del atropello como el manejo clínico del caso.

A Miguel Quintero muchos lo conocen por su trabajo como músico y emprendedor gastronómico. Esta vez, su voz no llegó a los medios para promocionar un proyecto ni para hablar de negocios, sino para anunciar la muerte de su padre y exigir que se esclarezca una cadena de hechos que —según afirma— comenzó con un acto de absoluta indolencia en la vía pública y terminó en una sala de cuidados intensivos.

Wilmar de Jesús Quintero Giraldo, de 60 años, comerciante ampliamente reconocido en El Rodadero, fue arrollado por una motocicleta que nunca se detuvo. El conductor huyó y lo dejó tirado en el asfalto, herido y sin auxilio, en una de las zonas más transitadas del sector turístico de Santa Marta. Desde ese momento, comenzó una lucha contrarreloj por salvarle la vida que se prolongó durante 23 días y que finalmente terminó en su fallecimiento.

El atropello y la huida

El hecho ocurrió el 22 de diciembre, entre las 5:30 y las 6:30 de la tarde, cerca del sector del Round Point, en inmediaciones del ARA del Rodadero. No hubo captura, no hubo identificación del motociclista y, hasta hoy, no hay rastro del responsable. Para la familia, ese abandono marcó el inicio de todo.

“No solo lo atropellaron, lo dejaron como si no valiera nada”, ha repetido Miguel Quintero.

El comerciante fue auxiliado y trasladado a un centro asistencial con un trauma craneoencefálico severo. De acuerdo con el relato familiar, la intervención quirúrgica inicial fue exitosa. “La cirugía de cráneo salió bien, las tomografías estaban estables”, explicó su hijo. Sin embargo, el panorama cambió con el paso de los días.

Del trauma a la falla multisistémica

Tras la estabilización neurológica, Wilmar Quintero comenzó a presentar complicaciones asociadas a su condición de diabetes. La familia relata que apareció una descompensación metabólica, sobrecarga de líquidos y, posteriormente, falla renal progresiva. El cuerpo empezó a hincharse, los pulmones se congestionaron y la producción de orina disminuyó de manera crítica.

Según Miguel Quintero, ese deterioro impactó directamente el corazón de su padre. “Cuando el cuerpo se llena de líquidos, el corazón se esfuerza más. Empezó con bradicardias y lo sostuvieron con medicamentos muy fuertes para la presión”, aseguró. Para la familia, el cuadro era claro: el paciente necesitaba manejo especializado en nefrología y diálisis.

El reclamo por la remisión

El eje de la denuncia no está solo en el atropello, sino en lo que ocurrió después dentro del sistema de salud. Miguel Quintero sostiene que hacia el día 10 de hospitalización ya era evidente la falla renal y que la remisión a un centro con capacidad de diálisis debió hacerse de inmediato.

“Lo que pedimos es que se investigue por qué no se remitió cuando todavía estaba estable”, afirmó.

La familia también pidió que se revisen posibles demoras administrativas. “Queremos que se aclare con documentos si hubo retención del paciente mientras se agotaban topes de cobertura. Eso no es una acusación ligera, es una pregunta que merece respuesta”, dijo.

Cuando finalmente fue trasladado a otro centro asistencial, el estado de Wilmar Quintero ya era crítico. Según el relato familiar, a los pocos minutos de llegar sufrió un paro cardiorrespiratorio y estuvo cerca de 12 minutos en reanimación. Aunque lograron reanimarlo, el daño fue devastador.

Una muerte que exige respuestas

Wilmar de Jesús Quintero Giraldo falleció a las 3:00 de la tarde de este miércoles, tras 23 días de hospitalización. Su familia no solo llora la pérdida de un padre y un comerciante querido en El Rodadero, sino que exige que se investigue todo el proceso: desde el motociclista que huyó sin auxiliarlo, hasta las decisiones médicas y administrativas que, a su juicio, pudieron influir en el desenlace.

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Queremos justicia. Que aparezca el responsable del atropello y que se revise a fondo la atención que recibió mi papá”, concluyó Miguel Quintero. Mientras tanto, en El Rodadero, el nombre de Wilmar Quintero se suma a la lista de víctimas que no murieron en el acto, pero tampoco lograron sobrevivir a lo que vino después.


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