Jovencitos delincuentes cometieron un atraco y terminaron escondidos en comando de policía para protegerse de linchamiento


Los dos presuntos delincuentes acusados de cometer un asalto en pleno centro de Santa Marta tuvieron que refugiarse en el comando de la Policía del Magdalena para evitar ser linchados por ciudadanos que los persiguieron. La intervención policial evitó una tragedia y los condujo finalmente a su judicialización.

Dos hombres jóvenes señalados de cometer un asalto en una concurrida zona céntrica de Santa Marta terminaron pidiendo auxilio a la misma autoridad de la que huían, luego de ser perseguidos por motociclistas dispuestos a hacer justicia por mano propia.

El hecho ocurrió en la calle 22, a pocos metros del comando de la Policía del Magdalena, donde los señalados delincuentes llegaron sin otra salida que refugiarse para salvar la vida. Minutos antes, se desplazaban en una motocicleta negra cuando, presuntamente, abordaron a un ciudadano para despojarlo de sus pertenencias.

La escena fue presenciada por varios motociclistas que transitaban por el sector. No hubo llamados, ni advertencias: hubo persecución. Los hombres fueron seguidos a toda velocidad, rodeados por el enojo colectivo y el grito repetido de “ladrón”. La multitud estaba decidida a alcanzarlos.

Acorralados y visiblemente aterrados, los sospechosos ingresaron al comando policial buscando protección. Allí fueron resguardados por uniformados de la Policía Metropolitana de Santa Marta, que debieron actuar con rapidez para evitar una agresión colectiva.

La tensión se trasladó al lugar. La comunidad, alterada por el intento de hurto, descargó su indignación contra la motocicleta utilizada en el presunto delito, causándole daños visibles. El ambiente era hostil, el riesgo de un linchamiento era real y la situación estuvo a punto de salirse de control.

Finalmente, los policías evacuaron a los hombres bajo estrictas medidas de seguridad y los trasladaron al CAI del Mercado, donde fueron privados de la libertad. La multitud fue dispersada y se restableció el orden.

Los capturados quedaron a disposición de la Fiscalía General de la Nación, mientras avanzan las investigaciones para determinar su responsabilidad en el intento de robo.

El episodio volvió a dejar en evidencia un fenómeno cada vez más recurrente en la ciudad: ciudadanos cansados de la inseguridad, dispuestos a tomarse la justicia por sus propias manos, y delincuentes que, en cuestión de minutos, pasan de victimarios a implorar protección para no morir linchados.


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