Sus cabezas aparecieron en la playa: el final brutal de cinco jóvenes desaparecidos


Sus familias llegaron al lugar y confirmaron la peor noticia. El crimen, acompañado de mensajes intimidantes, es investigado como una advertencia ligada a estructuras criminales que operan en la costa.

Durante días, sus nombres circularon entre vecinos y pescadores. Eran cinco jóvenes que no regresaron a casa. Cinco búsquedas sin denuncias formales, cinco familias esperando una llamada. El amanecer del domingo cerró cualquier posibilidad de alivio.

Una alerta al sistema 911 llevó a la Policía hasta una playa visible y frecuentada de Puerto López, en la provincia de Manabí en Ecuador. Allí, frente al mar, estaban colgadas cinco cabezas humanas, sujetas con cuerdas a estacas de madera clavadas en la arena. Junto a los restos, una tabla con mensajes intimidantes. La escena no dejaba dudas: no era solo un homicidio, era un mensaje.

La noticia se propagó con rapidez. Familias que llevaban días buscando a sus hijos, hermanos y sobrinos llegaron al sitio con miedo y urgencia. Querían confirmar —o descartar— lo impensable. Las autoridades cerraron el área y, tras los primeros peritajes, confirmaron que los restos correspondían exactamente a los cinco jóvenes desaparecidos.

Las víctimas fueron identificadas como Pedro Ángel Mero Muñoz (34), Jorge Luis Quijije Quijije (22), Bernardo Ramón Medranda Mendoza (24), Anthony Bartolo Anchundia Figueroa (20) y Daniel Xavier Reyes Zambrano. Hasta ese momento, sus nombres estaban en listas de búsqueda; ahora quedaron asociados a uno de los hechos más estremecedores registrados en este cantón costero.

Para los familiares, la identificación significó el fin de la espera y el inicio de un duelo atravesado por la incertidumbre. No hay cuerpos completos ni explicaciones oficiales concluyentes. La Policía informó que solo se hallaron las cabezas y que continúan las labores para localizar el resto de los restos, mientras avanzan las diligencias judiciales.

El sitio fue acordonado de inmediato. Equipos de Criminalística y de la Dirección de Investigación de Delitos contra la Vida realizaron peritajes forenses, y la Fiscalía asumió la investigación para reconstruir los hechos y establecer responsabilidades. El jefe policial de la subzona Manabí, William Borja, señaló que las desapariciones no habían sido denunciadas formalmente, un vacío que hoy pesa entre las familias.

Puerto López, reconocido por el turismo ecológico y el avistamiento de ballenas, quedó golpeado por un hecho que rompe su imagen de tranquilidad. Autoridades locales admiten que la violencia asociada a estructuras criminales se ha intensificado en la franja costera, en medio de disputas por rutas marítimas usadas para el tráfico de drogas.

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Ante la gravedad del caso, la gobernadora de Manabí, Aurora Valle, anunció la activación de una mesa de seguridad con la fuerza pública. El Ministerio del Interior dispuso refuerzos policiales y coordinación con las Fuerzas Armadas, mientras la comunidad exige respuestas frente a un crimen que convirtió la playa en un escenario de terror.


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