Petro sale con lujosa chaqueta anunciando que defenderá con garras y dientes el salario mínimo vital


En medio de amenazas de demandas y fuertes cuestionamientos económicos, el presidente Gustavo Petro lanzó un mensaje político sin rodeos: no dará marcha atrás al salario mínimo vital de dos millones de pesos

Lo hizo con una imagen de poder y polémica: posando junto a una escultura de Jaguar y vistiendo una chaqueta francesa Balmain valorada en cerca de 48 millones de pesos, una escena que reavivó las críticas por la contradicción entre su discurso de austeridad y el uso de símbolos de lujo.

Petro decidió salir al choque. Sin discursos desde el atril ni comunicados oficiales, el mandatario trasladó la defensa del salario mínimo al terreno simbólico y político. La fotografía, difundida en redes sociales, fue leída como una advertencia directa a sus opositores y a los sectores que ya anuncian acciones judiciales para tumbar el decreto que fijó el aumento, incluido el subsidio de transporte.

La posición de Petro

El presidente dejó claro que no se trata de un debate técnico. Para él, el salario mínimo es una línea roja.

“Hay que defender el salario vital, es decir, el que logra la vida con dignidad”, escribió, reafirmando que su Gobierno asumirá el costo político y jurídico de esta decisión.

En su mensaje, recordó que el martes será una fecha clave para los trabajadores y amarró el incremento al mandato constitucional. Citó el artículo 55 para insistir en que el salario mínimo no puede ser de supervivencia, sino suficiente para sostener a una familia, una idea que ha generado un profundo choque con gremios empresariales y analistas económicos.

Las posiciones frente al incremento

Las advertencias no son menores. Economistas señalan que un aumento de esta magnitud podría afectar el empleo formal, elevar costos para las empresas y presionar aún más la inflación en un contexto de desaceleración económica. Otros expertos, sin embargo, advierten que no ajustar el salario condena a millones de hogares a perder poder adquisitivo y profundiza la desigualdad social.

Petro tomó partido sin ambigüedadues.

“Ahora no solo a defender la nación, sino también la Vida; el salario vital es Vida digna”, sentenció, elevando el debate a una causa política central de su gobierno.

Pero el fondo del mensaje quedó eclipsado por la forma. El costo de la chaqueta Balmain48 millones de pesos— desató una avalancha de críticas en redes sociales y desde sectores políticos que le reprochan al presidente predicar austeridad, promover el consumo nacional y, al mismo tiempo, exhibir prendas de lujo europeo.

Mientras algunos usuarios elogiaron su estilo y lo calificaron de “fashion”, otros cuestionaron la coherencia del discurso presidencial y señalaron que la imagen contradice su llamado permanente a apoyar el mercado colombiano.

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Así, con una foto que habla tanto como sus palabras, Gustavo Petro abrió un nuevo frente de confrontación. El salario mínimo sigue en disputa, pero ahora el debate también pasa por la coherencia del poder y el peso político de una imagen que volvió a incendiar la conversación nacional.


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