
Turista fallece ahogado tras caer de moto acuática: la ayuda habría llegado tarde
Un hombre perdió la vida tras caer de una moto acuática en cercanías de las playas del sector de Irotama, en Santa Marta.
La historia comenzó como empiezan casi todos los viajes familiares: con la emoción de salir de la rutina, maletas llenas de ropa ligera, expectativas sencillas y el deseo de compartir momentos distintos junto a los seres queridos. Pero terminó como ninguna historia debería terminar. Santa Marta era el destino, el mar el escenario y el puente festivo la excusa perfecta para disfrutar en familia.
Freddy Alexander Morales Silva, de 43 años, había llegado desde de Chitaraque, Boyacá, a la ciudad acompañado de sus hijas y otros familiares. El plan no tenía lujos ni excesos: sol, playa y tiempo juntos. Nadie imaginó que ese paseo, pensado para crear recuerdos felices, terminaría convertido en una de las jornadas más dolorosas de sus vidas.
En horas de la tarde del sábado, el grupo se encontraba en las playas cercanas al sector de Irotama. Entre el ambiente turístico, la música lejana y el ir y venir de visitantes, Freddy aceptó subirse a una moto acuática, conocida como jet ski, una experiencia que sus hijas querían vivir y que parecía inofensiva.
Pero el momento de diversión duró apenas segundos. Por causas que aún no han sido esclarecidas, la moto acuática se volcó y el hombre cayó al agua. Aunque llevaba puesto un chaleco salvavidas, ese elemento que se asocia con seguridad y protección no fue suficiente para salvarle la vida.
Freddy Alexander no sabía nadar. Tras la caída, comenzó a hundirse lentamente, luchando sin éxito por mantenerse a flote. El mar, que minutos antes era sinónimo de descanso, se convirtió en una amenaza silenciosa.
Desde la orilla, la escena fue desgarradora. Testigos relatan que una de sus hijas, al darse cuenta de que su padre no lograba salir, comenzó a gritar desesperadamente pidiendo ayuda. Fueron instantes de angustia absoluta, de frustración y de miedo, mientras el hombre desaparecía bajo el agua sin que nadie pudiera socorrerlo de inmediato.
La falta de una respuesta rápida generó indignación entre quienes presenciaron el hecho. No había organismos de rescate actuando de manera inmediata, ni personal visible que pudiera intervenir en los primeros y decisivos minutos. Cuando finalmente se iniciaron las labores de búsqueda, el tiempo ya había jugado en contra.
Freddy Alexander fue sacado del agua sin signos vitales. Los intentos por reanimarlo no tuvieron éxito. La causa de su muerte fue inmersión, dejando a su familia sumida en el dolor y una sensación de impotencia difícil de describir.
El cuerpo quedó tendido sobre la arena, mientras el llanto de sus familiares rompía el silencio que se apoderó del lugar. Turistas y residentes observaron con asombro una escena que contrasta brutalmente con la imagen de tranquilidad y alegría que suele asociarse a las playas de Santa Marta.
Esta familia boyacense emprende el regreso a su ciudad natal, pero no como llegó. Vuelve con una ausencia imposible de llenar, un miembro menos. En Santa Marta no quedan recuerdos de descanso ni fotografías felices, sino escenas de dolor, tristeza y una tragedia que marcó para siempre lo que debía ser un viaje de alegría.
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