
Petro impone salario mínimo vital de $2 millones y desafía a empresarios: “el aumento no genera desempleo”
El aumento real será del 18,7 %, según el Gobierno, tras no lograrse acuerdo con los empresarios.
El salario mínimo en Colombia alcanzará por primera vez los $2.000.000 mensuales en 2026, luego de que el presidente Gustavo Petro anunciara un incremento decretado tras el fracaso de la mesa de concertación entre Gobierno, empresarios y centrales obreras.
El monto estará compuesto por un salario vital de $1.750.905 y un auxilio de transporte de $249.095, con el objetivo —según el Ejecutivo— de mejorar el ingreso real de los hogares trabajadores y su calidad de vida. La medida entrará en vigencia a partir del 1.º de enero de 2026.
Un aumento por encima de la inflación
De acuerdo con las cifras oficiales, el incremento promedio del salario mínimo será del 23,7 %, pero al descontar la inflación, el aumento real para los trabajadores será del 18,7 %. Con esta decisión, el salario base pasará de $1’423.500 en 2025 a $1’746.882 en 2026, sin incluir el auxilio de transporte, que subirá de $200.000 a $253.118.
En total, 2,4 millones de colombianos recibirán el salario mínimo completo de $2 millones, una cifra que el Gobierno calificó como histórica en términos de poder adquisitivo.
Petro responde a críticas económicas
Antes de su alocución oficial al país, el mandatario se adelantó a los cuestionamientos del sector empresarial y de algunos economistas. Petro sostuvo que la evidencia estadística demuestra que el aumento del salario mínimo no genera desempleo, sino que, por el contrario, puede reducirlo.
“El neoliberalismo ha sostenido una estafa ideológica. Los datos muestran que entre más sube el salario mínimo, más baja el desempleo”, afirmó el jefe de Estado, al tiempo que criticó los enfoques tradicionales de enseñanza económica en el país.
El presidente citó al economista Piero Sraffa para sostener que la inflación responde a una disputa por la distribución de la riqueza y recalcó que son los trabajadores quienes generan el valor económico. Según Petro, la pandemia del covid-19 evidenció esta realidad.
Control a los precios y mensaje a empresarios
Petro aseguró que el Gobierno no permitirá que los empresarios trasladen el aumento salarial a los precios finales de los productos. Según su planteamiento, las ganancias empresariales deberán provenir de mayores ventas y aumento de la productividad, y no del encarecimiento del costo de vida.
Esta postura marca una línea dura frente al sector privado, con el que no se logró consenso durante las negociaciones del salario mínimo.
Sin acuerdo en la mesa de concertación
La decisión de decretar el aumento se tomó luego de que fracasara la mesa de concertación. El ministro del Interior, Armando Benedetti, había anticipado que el incremento podría estar por encima del 12 %, cifra que finalmente fue superada ampliamente.
Desde las centrales obreras, la ruptura del diálogo no fue una sorpresa. Fabio Arias, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores, había advertido desde el inicio de las negociaciones que no existían condiciones para un acuerdo con los empresarios.
“Intentaremos decirles que la tesis de que el salario mínimo genera desempleo no es real. Necesitamos una solución de fondo a la precariedad laboral”, declaró Arias en su momento a El Tiempo.
Con este decreto, el Gobierno cierra el debate salarial de 2026 con una de las alzas más altas de los últimos años y abre, al mismo tiempo, un nuevo capítulo en la confrontación económica entre el Ejecutivo y el sector empresarial.
PAUTE
AQUÍ
420 px x 450 px
INFO AQUÍ
