
Miguel ‘El Mono’ Martínez anuncia que seguirá violando normas de tránsito como protesta contra el Estado
El exconcejal hizo más grande la polémica tras publicar un texto en sus redes en el que anunció que seguirá conduciendo sin casco ni respetar normas de tránsito como forma de protesta contra el Estado. Analistas advierten que su postura agrava el deterioro de su imagen y rompe con el rol de ejemplo que se espera de una figura pública.
La controversia alrededor de Miguel El Mono Martínez no solo continúa, sino que se profundiza. Lejos de ofrecer disculpas o rectificar su comportamiento tras ser sorprendido conduciendo una motocicleta sin placa, sin retrovisores y sin casco, el exconcejal decidió elevar el tono y formalizar su desafío al Estado a través de un texto publicado en sus redes sociales.
“Si el Estado no garantiza mis derechos, yo tampoco voy a cumplir sus normas”, escribió Martínez, en un mensaje que generó alarma incluso entre seguidores que hasta hace poco lo respaldaban. En el texto, el exconcejal aseguró que continuará incumpliendo las normas de tránsito como una forma de protesta, condicionando su comportamiento a obras y garantías que, según él, el Estado no le ha cumplido.
“Hasta que no me pongan el alcantarillado no uso casco ni cumplo normas”, agregó, afirmando que el Estado “no le puede exigir si no le cumple”.
En el mismo mensaje, Martínez fue más allá y vinculó su conducta a una supuesta falta de garantías para denunciar hechos de corrupción en Santa Marta, cerrando el mensaje con un irónico “Feliz año 2026”.
Otras acciones reprochables
El pronunciamiento se dio luego de que Martínez ya hubiera generado rechazo por un video en el que, en lugar de asumir responsabilidad, justificó su conducta bajo la premisa de que “en esta ciudad nadie respeta las normas”. Su respuesta inicial, resumida en la frase “si me boletean, yo también boleteo”, desató una avalancha de críticas por parte de ciudadanos que le recordaron su condición de figura pública y exconcejal.
La situación escaló cuando, ante los cuestionamientos, Martínez respondió con vulgaridades e improperios a usuarios que lo increpaban, incluidos sus propios seguidores. A varios de ellos les manifestó que actuaba así para que “no vuelvan a votar por él”, una frase que terminó de romper el vínculo con parte de su base de apoyo.
Para analistas políticos, sus palabras lo dejan muy mal ante su propia comunidad que siempre lo ha defendido. Consideran que Martínez, fiel a su estilo confrontacional, estaría intentando mantenerse vigente a través de la polémica, pero advierten que el costo de imagen es alto. Desafiar abiertamente el cumplimiento de la ley, y hacerlo desde una posición de liderazgo previo, termina debilitando el discurso de control político que le dio reconocimiento en el pasado.
Los expertos coinciden en que el exconcejal aún está a tiempo de corregir el rumbo, pero señalan que su mensaje no solo normaliza el incumplimiento de las normas, sino que envía una señal peligrosa en una ciudad golpeada por la siniestralidad vial y la desconfianza institucional.
En lugar de cerrar el año con una reflexión y proyectar una estrategia clara para 2026, Miguel ‘El Mono’ Martínez parece optar por la confrontación total, incluso a costa del respeto y la credibilidad que alguna vez lo convirtieron en una de las figuras políticas más visibles de Santa Marta.
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