“Es poca cosa”: Uribe minimiza el recargo nocturno de Petro y advierte impacto contra el empleo


El expresidente lanzó una dura crítica a la reforma laboral del Gobierno de Gustavo Petro, al considerar que los cambios en el recargo nocturno y dominical han sido sobredimensionados y que, lejos de beneficiar a los trabajadores, podrían golpear a las pequeñas empresas y frenar la contratación formal.

La reforma laboral volvió a encender el choque político entre el Gobierno nacional y la oposición. Esta vez fue el expresidente Álvaro Uribe Vélez quien salió al frente para cuestionar uno de los puntos centrales del proyecto impulsado por el presidente Gustavo Petro: el nuevo esquema de recargos nocturnos.

Durante una intervención pública, Uribe calificó como “poca cosa” el impacto real de la medida que adelanta el inicio de la jornada nocturna de las 9:00 p. m. a las 7:00 p. m., así como los ajustes planteados en los recargos dominicales y festivos. A su juicio, el Gobierno ha construido un discurso de grandes avances que no se refleja en beneficios sustanciales para los trabajadores.

“El logro es pequeño, es más el discurso que el resultado”, afirmó el exmandatario, marcando distancia con la narrativa oficial que presenta la reforma como una conquista histórica en materia laboral.

Según Uribe, los cambios no transforman de fondo las condiciones de los empleados ni garantizan una mejora significativa en sus ingresos.

El mayor riesgo, advirtió, recaería sobre las pequeñas y medianas empresas, que tendrían que asumir un aumento en los costos laborales en medio de un contexto económico complejo. Para el expresidente, esta presión adicional podría comprometer la estabilidad de muchos negocios formales que ya operan con márgenes reducidos.

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Uribe fue más allá y alertó que el incremento de las cargas para los empleadores más pequeños podría tener un efecto contrario al buscado: menos contratación formal y más dificultades para generar empleo. En su lectura, los trabajadores terminarían siendo los principales afectados por una reforma que, según dijo, no mide con precisión sus consecuencias reales.

Así, mientras el Gobierno defiende la reforma laboral como un avance en derechos y dignidad para los trabajadores, la crítica de Uribe reabre el debate sobre su impacto económico y social, dejando en evidencia que el pulso político alrededor del modelo laboral del país está lejos de cerrarse.


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