Joven murió de un infarto en un bus tras saber que su abuelo
estaba grave; horas después, el adulto mayor también falleció


El joven ingeniero de 22 años, murió de un infarto fulminante dentro de un bus urbano en el norte de Barranquilla luego de conocer que su abuelo estaba en estado crítico. Horas después, el adulto mayor también falleció, dejando a una familia marcada por dos muertes ocurridas en cuestión de horas.

Carlos Miguel Salas Cantillo murió sentado en un bus, sin pedir ayuda y sin despedirse. Un infarto fulminante acabó con su vida en plena vía pública, minutos después de recibir una noticia que no logró soportar: su abuelo estaba grave. Tenía 22 años y se dirigía a su trabajo cuando su corazón se detuvo.

El trayecto transcurría con normalidad. Pasajeros en silencio, otros concentrados en sus teléfonos, el conductor avanzando por la ruta habitual. Nadie imaginó que ese recorrido cotidiano terminaría convertido en una escena de angustia. Carlos Miguel, ingeniero y oriundo de Santo Tomás, comenzó a sentirse mal de forma repentina.

Testigos relataron que el joven se desvaneció sin alcanzar a pedir auxilio. Cayó tendido dentro del vehículo, generando pánico entre los pasajeros. Algunos se levantaron asustados, otros intentaron reanimarlo mientras pedían a gritos que el bus se detuviera. En un primer momento, varios pensaron que estaba dormido.

El conductor frenó en la vía que comunica el barrio Las Flores con el corregimiento La Playa, a la altura de una de las entradas del Ecoparque Ciénaga de Mallorquín. Varias personas descendieron del vehículo y, en medio de la confusión, intentaron prestarle los primeros auxilios mientras solicitaban con urgencia una ambulancia.

Minutos después llegaron unidades de atención médica. Sin embargo, pese a los esfuerzos por reanimarlo, los paramédicos confirmaron que Carlos Miguel ya no presentaba signos vitales. La escena dejó en shock a quienes compartían con él ese viaje que parecía común y terminó marcado por la muerte.

De manera preliminar, se conoció que el joven habría sufrido un infarto fulminante, posiblemente provocado por una fuerte impresión emocional. Durante el trayecto, habría recibido una información devastadora: su abuelo se encontraba en estado crítico. El impacto habría sido tan fuerte que su organismo no logró resistirlo.

La tragedia se agravó horas después. El abuelo de Carlos Miguel falleció ese mismo día. El joven nunca alcanzó a despedirse. Partió antes que él, dejando a su familia atrapada en un doble duelo, atravesado por la impotencia y el dolor.

Al lugar acudieron uniformados de la Policía Metropolitana de Barranquilla, quienes realizaron la verificación del caso y coordinaron las diligencias correspondientes. Posteriormente, el cuerpo fue trasladado a las instalaciones de Medicina Legal, donde se practicarán los exámenes forenses que permitirán establecer con exactitud la causa del deceso.

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El caso deja una historia que golpea por su crudeza: una noticia, un viaje corto y dos muertes separadas apenas por horas. Una familia que perdió a dos de los suyos el mismo día y una despedida que nunca pudo darse.


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