Desconfianza en el uribismo: Cabal y Miguel Uribe exigen que se publiquen las encuestas que eligieron a Paloma Valencia


Aunque el Centro Democrático oficializó a Paloma Valencia como su candidata presidencial, la decisión dejó grietas abiertas dentro del partido. María Fernanda Cabal y Miguel Uribe piden que se revelen los resultados completos de las encuestas internas para despejar dudas y evitar que la candidatura nazca bajo sospecha.

La proclamación de Paloma Valencia como la carta presidencial del Centro Democrático no cerró filas. Por el contrario, abrió un nuevo capítulo de desconfianza interna en el partido fundado por Álvaro Uribe Vélez. Apenas horas después del anuncio oficial, dos de los exaspirantes —María Fernanda Cabal y Miguel Uribe Londoño— exigieron que se hagan públicos los resultados y el procedimiento de las encuestas que definieron la contienda.

La decisión, comunicada el 15 de diciembre, se sustentó en sondeos realizados por las firmas chilenas CADEM y Panel Ciudadano. Según la información entregada por el partido, Panel Ciudadano aplicó cerca de 5.000 encuestas, de las cuales 2.250 fueron consideradas válidas, mientras que CADEM realizó 2.109 entrevistas en diferentes regiones del país. Sin embargo, para los excandidatos inconformes, esos datos generales no son suficientes.

María Fernanda Cabal, una de las figuras más visibles del ala dura del uribismo, fue clara en su reclamo. Aunque aceptó el resultado y anunció que acompañará la campaña, dejó claro que la legitimidad del proceso está en entredicho mientras no se conozcan los detalles completos del ejercicio.

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“Por honor a la transparencia, este proceso debe ser expuesto a la militancia, al público y a nuestros seguidores”, afirmó la senadora, destacando que la confianza del partido no puede construirse sobre cifras parciales ni decisiones que se mantengan bajo reserva.

El llamado fue respaldado por Miguel Uribe Londoño, quien desde el inicio del proceso había advertido sobre la necesidad de una auditoría externa. Para él, el problema no es el mecanismo, sino la opacidad. “La urgencia es que se publiquen los resultados. La encuesta nunca fue el problema, el problema es la falta de claridad”, reiteró el exprecandidato.
Mientras tanto, Paloma Valencia ha intentado enviar mensajes de unidad. Tras ser elegida, destacó los acuerdos internos alcanzados, entre ellos la designación de Cabal y Paola Holguín como jefas de debate de su campaña. No obstante, el reclamo público de transparencia deja claro que las heridas siguen abiertas y que la cohesión del partido está lejos de consolidarse.

El Centro Democrático, por su parte, analiza internamente si hará públicos los detalles solicitados. La candidatura de Valencia cuenta con el respaldo explícito del expresidente Álvaro Uribe Vélez, pero aún persisten interrogantes clave, como su eventual participación en las consultas interpartidistas de marzo, antes de la primera vuelta presidencial de mayo.

En medio del discurso de unidad, el uribismo enfrenta un dilema incómodo: avanzar hacia la campaña presidencial sin despejar las dudas internas o abrir completamente el proceso y asumir el costo político de exponer sus diferencias ante la opinión pública. Por ahora, la candidatura de Paloma Valencia arranca con aval, pero también con sombras.


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