
“No seas el Grinch del alcantarillado”: la ingeniosa campaña de ESSMAR para evitar rebosamientos en Navidad
Con la ciudad llena de visitantes y el sistema sanitario al límite, la Empresa de Servicios Públicos de Santa Marta apela a una campaña directa y simbólica para frenar una amenaza silenciosa: el mal uso del alcantarillado que puede convertir las fiestas en una emergencia sanitaria.
En Santa Marta, la Navidad no solo se mide en luces, turistas y ocupación hotelera. También se siente bajo tierra, en un sistema de alcantarillado que en diciembre trabaja al límite. Cualquier descuido —una bolsa, un trapo, residuos arrojados a la calle— puede terminar provocando un rebosamiento que no distingue entre residentes y visitantes.
Por eso, la Empresa de Servicios Públicos de Santa Marta, ESSMAR E.S.P., decidió hablarle claro a la ciudadanía. Lo hizo con una campaña de cultura ciudadana que no adorna el mensaje: “No seas el Grinch del alcantarillado en esta Navidad”. Una advertencia directa para recordarle a propios y turistas que, en estas fechas, cualquiera puede convertirse en el villano si hace un uso irresponsable del sistema sanitario.

La empresa advierte que durante la temporada decembrina las exigencias del alcantarillado se incrementan de forma considerable por la alta presencia de turistas. En ese escenario, un solo acto de imprudencia puede desencadenar rebosamientos que afectan barrios enteros, generan malos olores, riesgo sanitario y una imagen negativa para la ciudad en uno de sus momentos de mayor exposición.
ESSMAR ha utilizado redes sociales y otros canales de comunicación para insistir en un mensaje sencillo pero urgente: lo que se arroja a las calles termina llegando al alcantarillado. Y cuando el sistema colapsa, el daño lo pagan las comunidades que viven cerca del punto crítico.

“Pilas con lo que arrojas a las calles, porque esto llega al alcantarillado; cuidarlo también es un acto de amor en esta época”, señala la campaña, que invita a entender el cuidado del drenaje como una responsabilidad colectiva y no como un problema exclusivo de la empresa.
Desde ESSMAR recuerdan que, mientras se siguen haciendo inversiones para optimizar el sistema y mantenerlo en condiciones adecuadas, la colaboración ciudadana es clave para evitar una sobrecarga innecesaria. Al mismo tiempo, la empresa mantiene activo su plan de contingencia para atender rebosamientos y emergencias sanitarias que puedan presentarse durante las fiestas de fin y comienzo de año.

El mensaje es directo y sin rodeos: la Navidad también puede dañarse desde el alcantarillado. Evitarlo no depende solo de cuadrillas y maquinaria, sino de una decisión cotidiana. Porque en estas fiestas, tapar una alcantarilla puede ser el peor regalo para la ciudad.
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