Un tratamiento “rutinario” la afectó: a joven de 19 años le causó la muerte una pastilla anticonceptiva


La joven de 19 años, murió por una trombosis cerebral vinculada al anticonceptivo que tomaba desde 2020. Su familia cuestiona la supervisión médica y las decisiones que permitieron que retomara el medicamento pese a antecedentes recientes de presión arterial alta.

La tragedia empezó con un síntoma común y terminó en un diagnóstico devastador. Áine Rose Hurst, una joven inglesa de 19 años, se desplomó en su casa de Bolton en el municipio de, en el condado de, Inglaterra, sin advertencia previa y murió dos días después por una complicación rara, pero conocida, asociada a la pastilla anticonceptiva que llevaba consumiendo desde 2020. Lo que debía ser un tratamiento rutinario se convirtió en la última decisión médica de su vida.

La noche anterior al colapso, Áine se quejó de un fuerte dolor de cabeza. Su madre, Kerry Hurst, pensó en una resaca tras una salida con amigos. Nada hacía prever que ese malestar era el primer aviso de una trombosis del seno venoso cerebral, un coágulo en el cerebro que provoca inflamación severa y, en muchos casos, muerte súbita.

El 11 de marzo, Áine cayó inconsciente en su vivienda. Fue trasladada al Royal Bolton Hospital, donde los médicos confirmaron el cuadro: su cerebro estaba gravemente inflamado. Durante dos días lucharon por salvarla, pero el daño era irreversible. El 13 de marzo, la joven murió.

La investigación forense concluyó en noviembre que la causa directa del fallecimiento fue una complicación poco frecuente asociada al anticonceptivo. El forense decidió incluir el medicamento en el dictamen de muerte, una decisión que abrió una cadena de cuestionamientos dirigida al personal médico que la atendió meses antes.

Los antecedentes son claros. En diciembre de 2024, la enfermera Emma Walker detectó presión arterial elevada140/93— y ordenó suspender temporalmente la pastilla. Sin embargo, en enero, el doctor Moyinoluwa Oluwaseyi Onayade le autorizó reanudarla. Según su versión, la presión de Áine en la consulta fue de 130/90, un valor límite pero aceptable. Sostuvo que la joven prefirió seguir con la misma fórmula y que detenerla por más de cuatro semanas podía aumentar otros riesgos, como un accidente cerebrovascular.

La familia no comparte esa interpretación. Consideran que el historial reciente de hipertensión debió ser suficiente para cambiar el curso de acción. Para ellos, la decisión de retomar el anticonceptivo fue un error con un costo imposible de revertir.

“Ella regresó esa noche y dijo: ‘él me dijo que volviera a tomarla’. No la habría tomado si hubiera sabido lo que pasaría. Todos seguimos el consejo de nuestro médico; ella tenía 19 años”, relató su madre entre dolor y rabia.

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El golpe emocional ha sido devastador. “Nuestra familia está angustiada por perderla. La vida nunca será la misma sin nuestra niña”, declararon.


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