La asesinó de 20 puñaladas en su propia casa: patrullera fue asesinada por su pareja y él luego se intentó matar


La discusión que sostenía la patrullera Vanessa de León Pertuz con su compañero sentimental, un dragoneante del Inpec, terminó en feminicidio. El agresor la atacó con más de 20 puñaladas, se autolesionó y luego se lanzó desde un tercer piso. Sobrevivió.

El infierno estalló dentro de una casa del barrio Primero de Mayo, en Valledupar. Allí, en medio de una discusión que ya nadie alcanzó a detener, Geovanni Mauricio Durán Quintero tomó un cuchillo y hundió más de veinte veces el metal en el cuerpo de su pareja, la patrullera de la Policía Vanessa de León Pertuz, una joven funcionaria reconocida por su labor comunitaria en Chimichagua.

No hubo tiempo de auxilio, ni gritos que alertaran lo suficiente. La escena se consumió en minutos. Cuando la patrullera quedó inerte en el piso, el dragoneante —como si recién despertara del acto brutal que acababa de cometer— cayó en cuenta del desastre que él mismo provocó. Y entonces volvió el arma contra sí mismo.

Después de autolesionarse con el mismo cuchillo, subió tambaleando hasta el tercer piso de una vivienda cercana y se lanzó al vacío. Contra todo pronóstico, no murió. Vecinos salieron aterrados y lo encontraron respirando, herido de gravedad, convertido ahora en el único responsable del feminicidio que tiene en shock a Valledupar.

El coronel Alex Durán, comandante de la Policía Metropolitana, confirmó el crimen sin rodeos:

“Ella estaba en su residencia, y su pareja la hirió con arma cortopunzante causándole la muerte”.

El agresor fue trasladado a la clínica Santa Isabel, donde permanece en calidad de capturado.

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Mientras tanto, en el barrio Primero de Mayo, el silencio quedó atravesado por la cifra que convierte esta tragedia en algo más que un simple episodio doméstico: más de 20 puñaladas contra una mujer que dedicaba sus días a servir a la comunidad.

Vanessa y Geovanni llevaban ocho años de relación, un noviazgo que para los vecinos ya venía resquebrajándose. “Discutían mucho últimamente”, cuentan, “y esas peleas se estaban volviendo agresiones”.

Esa violencia oculta terminó destapándose de la peor manera: una patrullera asesinada por quien decía amarla, y un feminicida que, después de intentar matarse, ahora tendrá que responder ante la justicia.


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