
Así cayó ‘El Gordo’, el hombre que ganaba dinero amenazando con revelar infidelidades
Fue capturado cuando recibía $6 millones de una víctima. Su método era simple y despiadado: chantajear a personas con revelar relaciones extramaritales.
A Diego Linero De la Hoz no le interesaba la violencia ni necesitaba un arma. Le bastaba con saber demasiado. Durante meses, se dedicó a buscar, recolectar o recibir información sobre relaciones extramatrimoniales, que luego usaba para extorsionar a sus víctimas. Su amenaza era clara: o me pagas, o todos sabrán lo que hiciste.
Tenía 29 años, era conocido como El Gordo y operaba en Cartagena y Turbaco. Según la Policía Metropolitana, llegó a exigir hasta 9 millones de pesos a personas que vivían con el miedo constante de que su vida familiar y profesional se derrumbara por un escándalo. Su especialidad: convertir la culpa en dinero.
La caída en Turbaco
Su última víctima no aguantó más. Estaba cansada de pagar para proteger su intimidad y decidió denunciar. El 6 de junio, agentes de la Policía lo capturaron en el barrio Chino de Turbaco, justo en el momento en que recibía un paquete con $6 millones. Era parte de un pago que había exigido para guardar silencio sobre una relación extramarital.
Linero De la Hoz no opuso resistencia. Ya había cobrado otras sumas antes, y confiaba en que esta sería una más. No sabía que era una trampa.
El caso fue tomado por la Fiscalía General de la Nación, que llevaba semanas siguiéndole la pista como parte de la macrooperación “Ares”, una ofensiva nacional contra la extorsión. La investigación reveló que había repetido el mismo patrón con otras personas, incluyendo un funcionario judicial al que presionó durante casi un mes.
La extorsión emocional, su arma
No se trataba de amenazas de muerte ni de violencia física. Alias El Gordo atacaba donde más dolía: el miedo al juicio social, a la ruina del hogar, a la vergüenza pública. Su poder no estaba en la fuerza, sino en la información. Según el informe judicial, buscaba a sus víctimas entre personas que mantenían relaciones sentimentales fuera del matrimonio. Una vez conocía los detalles, los contactaba y les exigía dinero bajo la promesa de mantener todo en secreto.
Algunos, por desesperación o culpa, accedían a pagar. Otros lo enfrentaron. Uno de ellos fue clave para que la Policía pudiera atraparlo.
Medida en casa, proceso abierto
Durante las audiencias preliminares, Linero De la Hoz no aceptó los cargos. Alegó inocencia, pero las pruebas eran contundentes: grabaciones, testimonios, registros de pago. Un juez le impuso medida de aseguramiento domiciliaria mientras avanza el proceso.
Aunque se encuentra bajo vigilancia, su caso ha generado una discusión en Cartagena sobre un tipo de delito silencioso que, hasta ahora, pasaba desapercibido: la extorsión emocional. Es un crimen que se mueve en la sombra, que se aprovecha de los errores privados para sacar provecho económico.
Un llamado a no callar
El comandante de la Policía Metropolitana, general Gelver Yecid Peña Araque, afirmó que alias El Gordo no actuaba solo y que la operación que permitió su captura es solo el inicio de una ofensiva más amplia.
“Estamos enfrentando todas las formas de extorsión, incluso las que no requieren armas. La manipulación emocional también es violencia”, dijo el general Peña Araque.
Las autoridades han hecho un llamado a que más víctimas se atrevan a denunciar, incluso si sus casos involucran aspectos personales sensibles. “Es la única manera de romper con el miedo y atrapar a quienes lucran del silencio ajeno”, dijo un investigador del caso.
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